Por cierto, aquí no para de llover, y la facultad es muy bonita con sus cristaleras y entra mucha luz... Pero el arquitecto se quedó a gusto... En invierno hace una rasca del copón sin contar la cantidad de goteras que hay, que ahora mismo, cada vez que bajo unas escaleras veo pasar mi vida por delante. Y en veranos esto es un horno gigante...
Hay que pensar mas en lo práctico que en lo bonito... O hacer algo bonito y práctico al mismo tiempo...
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