“Durante toda mi vida, he tenido la impresión de que podía convertirme en una persona distinta. De que, yéndome a otro lugar y empezando una nueva vida, iba a convertirme en otro hombre. He repetido una vez tras otra la misma operación. Para mí representaba, en un sentido, madurar y, en otro sentido, reinventarme a mí mismo.
De algún modo, convirtiéndome en otra persona quería liberarme de algo implícito en el yo que había sido hasta entonces. Lo buscaba de verdad, seriamente, y creía que, si me esforzaba, podría conseguirlo algún día. Pero, al final, eso no me conducía a ninguna parte. Por más lejos que fuera, seguía siendo yo.
Por más que me alejara, mis carencias seguían siendo las mismas. Por más que el decorado cambiase, por más que el eco de la voz de la gente fuese distinto, yo seguía siendo el mismo ser incompleto. Dentro de mí se hallaban las mismas carencias fatales, y esas carencias me producían un hambre y una sed violentas. Esa hambre y esa sed me han torturado siempre, tal vez sigan torturándome a partir de ahora.
En cierto sentido, esas carencias, en sí mismas, son lo que yo soy.”
— Haruki Murakami
lunes, 27 de febrero de 2012
viernes, 3 de febrero de 2012
Hoy tengo un mal día.. MUY mal día... Últimamente tengo demasiados días de esos malos, en los que parece que todo se deteriore a mi alrededor, esos días en los que me siento mal conmigo misma sin motivo aparente y me preocupo por estupideces, no se, no soy nunca lo bastante buena.
Menos mal, que en poco mas de una hora podré darle un beso a Quim...
Menos mal, que en poco mas de una hora podré darle un beso a Quim...
miércoles, 1 de febrero de 2012
El domingo nació mi sobrino, el hijo de mi hermana. Que fin de semana mas tenso, la pobre estuvo como 24 horas o mas de parto... Vamos, viernes noche y sabado hasta la 1 de la madrugada del domingo de tensión.
Y al fin llego... Una cosita con cara de viejete pero al mismo tiempo preciosismo. No lo conozco, por desgracia, aun no lo he podido coger. Pero me quedo embobada como una idiota mirándolo a través del cristal, tengo ganas de poder tocarlo, de saber como huele y de darle un besito.
No sabía que se podía querer tanto a tremendo desconocido.
Y al fin llego... Una cosita con cara de viejete pero al mismo tiempo preciosismo. No lo conozco, por desgracia, aun no lo he podido coger. Pero me quedo embobada como una idiota mirándolo a través del cristal, tengo ganas de poder tocarlo, de saber como huele y de darle un besito.
No sabía que se podía querer tanto a tremendo desconocido.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)